Régimen iraní a la conquista de Sudamérica

02/Jul/2012

El País, Uruguay

Régimen iraní a la conquista de Sudamérica

1-7-2012
Estrategia. Teherán optó por volcarse a la región en medio de la presión internacional por su plan nuclear
MADRID | EL PAÍS DE MADRID
Irán protagoniza una ofensiva en América Latina que ya lleva unos seis meses. Teherán considera a la región como uno de los puntos principales para superar el creciente aislamiento a raíz de su programa nuclear y ha decidido actuar, multiplicando su presencia en una zona fuera de su radio.
La estrategia iraní es amplia y da tanta importancia a los despachos como a las calles. Por ejemplo, hace unas semanas, los quiteños se vieron sorprendidos por la aparición de carteles convocando a un acto de nula tradición en su país: la conmemoración del aniversario de la muerte del ayatollah Jomeini. «Toda una vida dedicada al pueblo y la revolución», rezaban los anuncios.
En el acto, celebrado el 31 de mayo en el Auditorio del Consejo Nacional de Pichincha con la presencia de diplomáticos iraníes, Jomeini fue equiparado a Bolívar.
El acto fue recogido por Hispan TV, el canal de televisión vía satélite que el régimen iraní inauguró en diciembre, que emite 24 horas al día noticias en español y cuyo principal destinatario es el público latinoamericano.
En un escalón intermedio actúan los diplomáticos iraníes, que han multiplicado su actividad y presencia. Destaca especialmente el caso de Bolivia, donde Irán tiene 145 diplomáticos acreditados, más que el resto del cuerpo diplomático presente en La Paz.
España, con toda su relación histórica y sus intereses comerciales tiene una representación que oscila entre los 8 y 10 diplomáticos. Fuentes occidentales estiman que el número de diplomáticos iraníes acreditados en Venezuela es todavía mayor.
A un nivel más importante, las visitas de altos cargos iraníes al subcontinente son constantes y a menudo vienen acompañadas de ventajas económicas para los países visitados.
CONTACTOS. El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, asistió hace poco más de una semana a la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro para a continuación iniciar una minigira, anunciada con pocos días de antelación, por América del Sur.
Es la segunda en seis meses y la cuarta en el mismo período de un alto representante iraní. En enero, Ahmadinejad visitó Venezuela, Ecuador, Cuba y Nicaragua. En mayo fue el turno del vicepresidente, Alí Saeidlo, quien realizó la misma gira incluyendo además Bolivia.
En su escala nicaragüense, los funcionarios iraníes anunciaron la condonación de la deuda de Managua con Teherán.
Días antes había visitado Bolivia el ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, quien inauguró la Escuela de Defensa de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el organismo de integración regional surgida por iniciativa personal de Hugo Chávez. Sobre Vahidi pesa una orden de captura internacional por su implicación en los atentados de 1992 y 1994 en Buenos Aires contra la Embajada de Israel y la Mutual Judía Argentina, que causaron un total de 115 muertos.
En sus viajes, los representantes iraníes están acompañados por Kanbiz Jalali, responsable de la Dirección General para Latinoamérica creada por el Ministerio de Exteriores iraní y diplomático con amplia experiencia en la región.
Teherán está haciendo especial hincapié en los temas de Defensa. En menos de 24 horas ha firmado un pacto de ayuda militar con Bolivia y admitido el anuncio de Chávez en el sentido de que Venezuela está construyendo aviones no tripulados bajo la supervisión de ingenieros iraníes.
Ramin Keshavarz, destacado miembro de la Guardia Revolucionaria de Irán, es el encargado de supervisar el proyecto.
DIFERENCIA. Sin embargo, Teherán no está encontrando facilidades en todos los países para su ofensiva diplomática. La visita de Ahmadinejad a Brasil ha causado polémica en el país sudamericano, donde algunos diputados exigieron que se impidiera la entrada del mandatario. Eso no es posible.
«No es una cuestión del gobierno brasileño, sino de un acto de Naciones Unidas. Es exactamente igual que cuando Ahmadinejad viaja a Nueva York a la Asamblea General de la ONU», explicó una fuente diplomática brasileña, quien subrayó que «la política de la presidenta Dilma Rousseff respecto a Irán no ha variado».
Uno de los primeros actos de Rousseff como presidenta -en el cargo desde enero de 2011- fue distanciarse drásticamente del régimen iraní, rompiendo con la política de acercamiento iniciada por su antecesor, Luiz Inácio Lula Da Silva. De hecho, la presidenta brasileña se negó a recibir en privado a Ahmadinejad, pese a la insistencia iraní.
Brasil no es el único obstáculo. El embajador que ha propuesto para Colombia no ha logrado el plácet de Bogotá, mientras que en Argentina la representación oficial iraní apenas se ciñe a dos diplomáticos sin rango de embajador debido principalmente a la orden de captura que la Justicia argentina tiene emitida contra altos responsables iraníes, entre ellos el citado Vahidi y el expresidente Alí Rafsanyani, por el atentado a la AMIA.
No obstante, esta frialdad diplomática no ha impedido que el intercambio comercial haya pasado de cero a 400 millones de dólares en apenas cuatro años, o que Irán sea desde 2010 el segundo comprador mundial de soja argentina.